
Cuando somos pequeños, alguien lleva la cuenta por nosotros: la cartilla, el aviso del pediatra, la cita marcada en el calendario. De mayores esa cuenta la llevamos nosotros mismos y, sencillamente, se nos olvida. Por eso hay vacunas de adultos que se quedan pendientes durante años sin que nadie nos lo advierta. Ninguna de esas vacunas de adultos trae un aviso automático: el recordatorio tienes que ponerlo tú.
La cuenta deja de llevarla otra persona
En la infancia el asunto está resuelto: hay un profesional detrás, una cartilla que se va rellenando y una familia pendiente de la siguiente cita. Al llegar a la edad adulta ese sistema desaparece y nadie ocupa su lugar. No es dejadez, es que no hay ningún aviso: nadie te llama para decirte que te toca.
El resultado es previsible. Pasan los años, cambiamos de centro, se traspapela la cartilla y dejamos de saber qué llevamos puesto. Repasar las vacunas de adultos de vez en cuando cuesta poco y evita ir a ciegas.
La gripe vuelve cada otoño
Es la más conocida y, aun así, la que más se aplaza. La vacuna de la gripe se repite cada otoño, con la llegada del frío, y esa cita anual es justo la que resulta más fácil de dejar para la semana que viene. Entre las vacunas de adultos es la que tiene el recordatorio más claro, porque manda la estación: cuando cambia el tiempo, toca acordarse.
El tétanos pide un recuerdo cada 10 años
Aquí el olvido es casi inevitable: una década es muchísimo tiempo. El recuerdo del tétanos toca cada 10 años y, a diferencia de la gripe, no va asociado a ninguna época concreta del año que nos lo traiga a la cabeza. Si no lo apuntas, no hay nada que te lo recuerde.
Es el ejemplo perfecto de por qué conviene tener la lista a mano: casi nadie sabría decir de memoria en qué año se lo puso.
A partir de los 50 entra el herpes zóster
Cumplidos los 50 aparece en escena una vacuna de la que mucha gente no ha oído hablar: la del herpes zóster, que puede evitar un proceso bastante doloroso. Es una de esas vacunas de adultos que pasan desapercibidas hasta que alguien cercano lo vive de primera mano.
Si estás en esa franja de edad, merece la pena preguntarlo de forma expresa. No siempre sale el tema por sí solo.
Un repaso en tu próxima revisión despeja la duda
No hace falta pedir una cita específica ni montar un plan. En tu próxima revisión basta con sacar el tema: un repaso rápido de las vacunas de adultos que te podrían corresponder sirve para saber si tienes alguna pendiente. Qué toca en tu caso y cuándo es una valoración que corresponde al profesional que te atiende, con tu historial delante.
En Cuidamos de tu Salud somos agencia exclusiva de SegurCaixa Adeslas y acompañamos a familias y particulares para que llegar a esa consulta sea sencillo. Cuanto menos cueste sentarse delante de un profesional, menos probable es que el repaso de las vacunas de adultos se quede otro año más en la lista de pendientes.
Preguntas frecuentes sobre las vacunas de adultos
¿Dónde puedo consultar qué vacunas tengo puestas?
En tu cartilla de vacunación, si la conservas, o en tu historial médico. Si no la encuentras, coméntalo en la consulta: es el punto de partida para poner en orden la información.
¿Tiene sentido repasarlas aunque me encuentre bien?
Precisamente entonces. El repaso es preventivo: se hace cuando no pasa nada, no cuando ya hay un motivo de consulta. Y ocupa un par de minutos de una visita que ya tenías prevista.
¿Qué hago si no recuerdo la fecha de la última?
Es lo más habitual del mundo. Llévalo como una pregunta abierta a tu profesional sanitario: con la información disponible valorará qué procede en tu caso concreto.
¿Quién decide qué vacunas de adultos me corresponden?
Siempre un profesional sanitario. Este artículo sirve para que llegues a la consulta con la pregunta hecha, no para sustituir esa valoración.