Con el otoño vuelven las mantas, las series y los consejos de toda la vida. Algunos aciertan y otros no tanto. Hemos repasado los mitos de otoño más típicos y los hemos contrastado con fuentes sanitarias fiables para que sepas cuáles puedes olvidar y cuál tiene razón.
Cinco mitos de otoño, uno por uno
Cada creencia lleva su veredicto: mito, a medias o verdad. Y debajo, la explicación corta de por qué.
«Salir con el pelo mojado resfría»: mito
Los resfriados los causan virus, no el pelo mojado. Según MedlinePlus, el servicio de información de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., más de 200 virus diferentes pueden provocar un resfriado, y los rinovirus son los más habituales.
Dicho de otro modo: sin virus no hay resfriado, por muy clásico que sea este entre los mitos de otoño. Secarte el pelo es cuestión de comodidad, pero no es lo que decide si te pones malo.
«Los antibióticos curan la gripe»: mito
Es uno de los mitos de otoño con más consecuencias. La gripe es una infección causada por virus, y los antibióticos solo actúan contra bacterias. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) lo resume sin rodeos: no son eficaces contra resfriados ni gripes.
La AEMPS añade dos avisos que conviene tener presentes. Los antibióticos no son analgésicos, así que no alivian el dolor ni bajan la fiebre. Y tomarlos por tu cuenta favorece que las bacterias se vuelvan resistentes, con lo que dejan de funcionar cuando de verdad hacen falta.
«La vacuna de la gripe da la gripe»: mito
La vacuna no puede provocar la gripe. La Asociación Española de Vacunología explica que las vacunas antigripales inyectables llevan virus inactivados, que no tienen capacidad para producir la enfermedad.
Lo que sí puede aparecer son molestias leves: dolor, enrojecimiento o algo de inflamación donde te han pinchado. Suelen desaparecer en 1 o 2 días sin tratamiento. De todos los mitos de otoño, este conviene desmontarlo bien, porque puede llevarte a saltarte una vacuna que te protege.
«La vitamina C evita los resfriados»: a medias
Aquí el veredicto es intermedio. Una revisión de Cochrane concluyó que tomar vitamina C de forma rutinaria no reduce los resfriados en la población general. En la mayoría de personas, por tanto, no los previene.
El matiz que la deja en «a medias»: en personas sometidas a esfuerzos físicos extremos, como maratonianos o esquiadores, sí redujo el riesgo. Y tomarla con regularidad acortó un poco la duración de los síntomas. Útil en casos concretos, pero lejos del escudo que promete el refrán.
«En otoño se cae más el pelo»: verdad
Este es el único de los mitos de otoño que resulta ser cierto. La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) lo describe como un proceso normal de renovación del pelo: el cabello se recambia más en esta época y vuelve a nacer al cabo de unos meses.
Es una caída estacional, normal y temporal. Si te genera dudas, quien puede valorar si es fisiológica o no es un dermatólogo.
Cómo distinguir los mitos de otoño de los buenos consejos
La mayoría de estos mitos de otoño se repiten porque suenan lógicos y porque los hemos oído en casa desde siempre. El problema llega cuando una creencia te lleva a tomar algo que no necesitas o a evitar algo que te protege, como pasa con los antibióticos o con la vacuna.
La regla es sencilla: ante la duda, pregunta a un profesional sanitario. Te dirá qué aplica en tu caso concreto, que es justo lo que ningún refrán puede hacer.
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Preguntas frecuentes sobre los mitos de otoño
¿Puedo tomar los antibióticos que me sobraron de otra vez?
No por tu cuenta. La AEMPS insiste en que automedicarse con antibióticos favorece las resistencias. Si crees que tienes una infección, consulta: el profesional valorará si hace falta tratamiento y cuál.
¿Cuándo conviene ir al dermatólogo por la caída del pelo?
Cuando la caída te preocupe o no encaje con lo habitual en ti. El dermatólogo es quien puede determinar si se trata de una caída normal o de un problema que necesita tratamiento.
¿Dónde encuentro información de salud fiable?
En tu profesional sanitario, en primer lugar, y en fuentes oficiales como el Ministerio de Sanidad, la AEMPS o la Organización Mundial de la Salud. Desconfía de los consejos que se comparten sin decir de dónde salen.
Este artículo es orientativo y no sustituye la valoración de un profesional. Para cualquier duda sobre tu salud, consulta siempre a tu médico.